El edificio de La Bolsa en Madrid (1)

El edificio de La Bolsa en Madrid que ahora contemplamos fue inaugurado en 1893, concretamente el 7 de mayo de dicho año por la Reina Regente María Cristina. Se alzó en el Paseo del Prado, sobre los terrenos cedidos por el ayuntamiento de Madrid, en la llamada Plaza de Lealtad, justo enfrente del lugar donde ya se había puesto la primera piedra de un monumento para conmemorar a los fusilados, por orden del General Murat, en este mismo espacio tras los trágicos sucesos del 2 de Mayo de 1808 en Madrid.

A los mártires de la Independencia española la Nación agradecida. Concluido por la Villa de Madrid el año 1840.

Pero antes de centrarnos en el edificio vamos a remontarnos al origen de esta institución, que se inició por la necesidad de fijar un lugar en el que vendedores y compradores pudieran encontrarse y ejercer su trabajo. Y, como en tantas otras cosas, descubrimos que los griegos fueron pioneros al establecer en el pórtico del Pireo un lugar que sirvió de centro de contratación de los comerciantes atenienses y que, más tarde, los romanos fueron los primeros que construyeron un edificio para este fin, el llamado Collegium Cercantorum de Roma.

En la Edad Media la cultura islámica fue la promotora en las ciudades del Al-Andalus de las alcaicerias y las alhóndigas; lugares de propiedad real donde, en las primeras se almacenaban y vendían productos de lujo, y las segundas – especializadas por productos – servían de alojamiento para los comerciantes a la vez que como lugar de almacenamiento y de venta.

Así en Granada si cruzamos la calle Reyes Católicos y entramos en la del «Puente del Carbón» (en recuerdo del Puente auténtico que cruzaba el Darro) llegamos al llamado Corral del Carbón, alhóndiga de trigo del s. XIV.

Patio de la Alhóndiga del Carbón en Granada… en contraste con su bella fachada que hemos visto en el enlace anterior. Fotografia de finales de la década de los 90 del pasado siglo

Todo fue evolucionando con los años y en Europa surgieron las llamadas Lonjas de Contratación, como por ejemplo la Casa de la Contratación (actualmente Archivo de Indias) en Sevilla, que fue elegida como lugar exclusivo para todo el comercio con el nuevo continente. Se construyó entre 1584 y 1598, con planos de Juan de Herrera

A partir del XVI, el auge del comercio internacional provocó la aparición de centros especificos en toda Europa, dando lugar a las primeras Bolsas modernas.

Gran patio porticado de la Bolsa de Amberes, se debe a Dominicus van Wagemaker

La ciudad de Amberes fue la primera que fundó la suya en 1531. El edificio actual es una reconstrucción del antiguo y data de 1872 como puede leerse en su fachada.

Pero las Bolsas comerciales no sólo son un «invento» flamenco desde un punto de vista comercial, también lo son arquitectónico. En concreto aquí impresiona su gran patio porticado. Se debe a Dominicus van Wagemaker (autor igualmente de la gran Estación de tren de la ciudad, conocida como «la Catedral de las Estaciones»)

Este edifcio sirvió de ejemplo para la Bolsa londinense en 1558, a la que siguió Amsterdan en 1608. Y como ya hemos visto «La Casa de Contratación» de Sevilla centrada en el comercio americano, fue lo más parecido a ellas, hasta que, en el 1831, se decidió la creación de la Bolsa en Madrid.

La bellísima ciudad de Brujas, donde está el origen del nombre de «Bolsa»

Y por último, antes de entrar en «nuestra Bolsa», debemos saber que el origen de este nombre nos llega de la ciudad belga de Brujas, que muy pronto se habia convertido en uno de los principales centros comerciales de Europa. Allí una familia de mercaderes, los Van der Buerse, en cuyo escudo figuraban tres pequeñas bolsas, se convirtieron en el mayor centro de negocios de los Países Bajos. Cualquier mercader que llegase a la ciudad se dirigía rapidamente «a la bursa»… («la bolsa») y así es como se fue imponiendo como nombre de todos los centros mercantiles del mundo latino.

Fachada del Palacio de la Bolsa en Madrid, Plaza de la Lealtad

Y ya, en el próximo post, entraremos en el neo-clásico edificio de la Bolsa, también conocido con toda justicia como el Palacio de la Bolsa.

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