El Parque de la Fuente del Berro

El Parque de la Fuente del Berro es uno de los más románticos parques de Madrid, pese a que su total intimidad se rompió cuando hace años el arroyo Abroñigal, que lo limitaba por su fondo, se convirtió en la ruidosa M-30. Aún así ha logrado sobrevivir y conservar su íntimo corazón intacto.

Desde el siglo XVII aquí existían un bello palacete rodeado de un gran jardín, aislados de la ciudad e incluso del conocido como Paseo de Ronda, así llamado por ser el espacio que antes ocupaba la Cerca con la que Felipe IV encerró a la ciudad, y que pasó a ser la calle del Doctor Esquerdo.

Busto del Doctor Esquerdo en la esquina de la Avenida de Nazaret (Barrio del Niño Jesús) y la calle del Doctor Esquerdo

La Fuente del Berro

Y junto al jardín y al palacete se encontraba la Fuente del Berro de buenísimas aguas, muy apreciadas por los Reyes y por los madrileños que hasta aquí se desplazaban para surtirse de ella. Nos lo cuenta Benito Përez Galdós en su novela El audaz cuando dice «El agua serena, limpia y sutil de la Fuente del Berro transpiraba por los poros de grandes alcarrazas (*)»

La Fuente del Berro

Quizá esa fuera la causa de que Felipe IV adquiriera los jardines con la idea de convertirlos en el Real Sitio de la Quinta de Miraflores, algo que nunca sucedió, pues siguió pasando por muchas manos hasta que, en 1948, los adquirió el Ayuntamiento de Madrid que al poco tiempo los convirtió en un parque público y su palacete en un dinámico Centro Cultural.

Rincones del Parque de la Fuente del Berro

La Colonia Iturbe

Pero antes de esa fecha el empresario vasco Gregorio Iturbe ya había encargado al arquitecto Enrique Pfitz la construcción de una colonia de hotelitos de dos plantas con pequeño jardín delantero y con precios muy asequibles, a la que dió su apellido. Una afortunada y muy social idea que no interesaba a los especuladores que evitaron su expansión.

Pero tampoco ha podido evitarse que con el paso del tiempo esta zona: Una isla en el corazón de Madrid, como lo definió Luis Eduardo Aute (Manila, 1943–Madrid, abril de 2020)​​ uno de sus famosos vecinos, se haya convertido en deseado y cotizado lugar de residencia… por lo que ya es todo menos económica.

Pero para conocer esta «isla» increíble nada mejor que entrar en ella por la calle de Condes de Torreanar que se inicia por la del Doctor Esquerdo, nada más superar el cruce con la calle O´Donnell y nos encontraremos en una vía arbolada y tranquila, bordeada de casas unifamiliares de dos plantas con muchas flores.

Calle de Condes de Torreanar
CAlle de Condes de Torreanar
Calle de Condes de Torreanar

Y cuando tomamos, a su izquierda, la calle paralela dedicada a la jurista y escritora Mercedes Fórmica (Cádiz 1913-Málaga 2002) enseguida nos situaremos frente a la entrada del Parque

Calle de Mercedes Fórmica (Cádiz 1913-Málaga 2002)
Entrada al Parque de la Fuente del Berro

Parque de la Fuente del Berro

Una vez dentro y antes de empezar a caminar por él, debemos volver la vista atrás y darnos cuenta del contraste entre el romántico parque y Torrespaña, más conocida como «El Pirulí», que se inauguró el 17 de febrero de 1981 y que es uno de los iconos del skyline de Madrid.

«El Pirulí» en la cercana calle de O´Donnell desde el interior del Parque.
En homenaje a Enrique Iniesta

Y casi oímos el violín de Enrique Iniesta (Madrid, 1906-Mendoza, Argentina,1969) al que se le rindió homenaje en 1975 con esta escultura en cuyo pedestal leemos: A ENRIQUE INIESTA QUE LLEVÓ POR EL MUNDO TODA LA MÚSICA DE ESPAÑA, y que es obra del escultor Federico Coullaut-Valera Mendigutia.

Y muy cerca contemplamos el monumento dedicado a Gustavo Adolfo Bécquer, que es obra del escultor Santiago de Santiago Hernández (Navaescurial, Ávila 1925) y que se inauguró en 1974.

A este escultor le descubrí hace años en Tortosa (Tarragona) en los Jardines del Príncipe donde se muestran veintitres grupos escultóricos que componen una panorámica con el título de «El hombre, su motivación y su destino».

Monolito central de 7,5 m. de altura que muestra las pasiones de la humanidad y su triunfo final

Notas

(1) Vasija de arcilla porosa y poco cocida, que tiene la propiedad de dejar rezumarse cierta porción de agua, cuya evaporación enfría la mayor cantidad del mismo líquido que queda dentro.

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