Cristo de El Pardo

El convento de El Cristo de El Pardo es uno de los bellos lugares visitables en estos afortunadamente protegidos montes, que pertenecen al Parque Natural de la Cuenca Alta del Manzanares y que nos ofrecen, a parte de su belleza natural, muchas obras de arte cobijadas en varios monumentos que iremos visitando.

El otro día comentaba mi recorrido en tren desde la Alcalá de Henares al Puerto de Cotos, en cuyo trayecto se atraviesa una pequeña parte de los montes del Pardo y prometía “hablar más extensamente de los lugares que son de libre acceso y muy interesantes de visitar”. Pues bien, empiezo hoy por el convento del Cristo de El Pardo donde estuve hace unos días en una luminosa mañana.

Convento Cristo de El Pardo

A escasos metros de la parada del autobús  que desde el intercambiador de Moncloa ( el 601, isla 3, dársena 30) conduce al centro del núcleo urbano del Pardo, se encuentra este indicador

Monte de El Pardo camino del Cristo

al inicio de la suave pendiente que, junto a la barandilla azul  del Puente de Capuchinos, sobre el Manzanares, y que veremos con más detenimiento a la bajada, nos conducirá

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hasta el Convento de Nuestra Señora de los Ángeles, más conocido por  El Cristo del Pardo, regentado por los Padres Capuchinos

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Nada más entrar en él nos sorprende el gran lienzo de Nuestra Señora de los Ángeles con San Felipe y San Francisco a cada lado, obra de uno de los destacados pintores de la llamada Escuela del barroco Madrileño, Francisco de Ricci (Madrid, 1614-San Lorenzo de El Escorial, 1685)  que data de 1650. Esta dinámica y brillante composición es, según el prestigioso hispanista Jonathan Brown (Springfield, Massachusetts, 1939) es el primer retablo del barroco pleno pintado en España

Francisco Ricci. Convento de El Cristo del Pardo Francisco Ricci. Convento de El Cristo de El Pardo

A izquierda y derecha de la entrada también vemos dos grandes cuadros. El titulado “San José con Ángeles músicos”  fue atribuído por el historiador de Arte Antonio Bonet Correa (La Coruña 1925) a Bartolomé Gonzalez, pero actualmente en  la cartela indicativa aparece el nombre de Ángelo Nardi entre signos de interrogación.  De este pintor italiano (nacido en 1584 y fallecido en Madrid en 1664)  tenemos grandes muestras de su arte en la iglesia de las Bernardas de Alcalá de Henares

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Y quizá sea lógica su presencia en el Pardo ya que él sustituyó, como pintor de cámara del Rey, a Bartolomé González Serrano (Valladolid, 1564 – Madrid, 1627)   autor del cuadro frontero titulado “Nuestra Señora de los Ángeles con Ángeles músicos”  que murió en 1627 y que llevaba tiempo  trabajando  en la recomposición de la galería de retratos del Palacio del Pardo que se había incendidado en 1604.

Bartolomé González, Convento del Cristo de El Pardo

Junto  al presbiterio hay dos capillas laterales. A la izquierda contemplamos  una deliciosa obra de Ricardo Bellver (Madrid 1825-1924) titulada “Divina Pastora”.  Bellver es el autor de la conocida escultura del Ángel caído en el Retiro madrileño.

Divina Pastora. Convento del Cristo de El Pardo

A la derecha se encuentra la capilla principal, que acoje a uno de los más impresionantes  Cristos yacentes de la imaginería religiosa, obra del gran escultor Gregorío Fernández (1576, Sarria de Lugo – 1636, Valladolid).

Cristo de El Pardo

Su origen se remonta, según la mayoria de los historiadores, a un encargo que Felipe III le hizo para conmemorar el nacimiento de su hijo, el futuro Felipe IV, que había nacido en esta ciudad de Valladolid, el Viernes Santo del año 1605, cuando la ciudad era, por expreso deseo de su augusto padre, capital de España. La venerada y realista imagen, en madera policromada, quedó instalada en el Palacio Real de Valladolid (antiguo Palacio de los Duques de Lerma)  situado en la Plaza de San Pablo y hoy sede de la IV Subinspección General del Ejército de Tierra..

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Pero cuando la Corte regresó a Madrid, en 1606, la imagen viajó con ellos rodeada de admiración y devoción. El piadoso Felipe III decidió que fuera expuesta al culto púiblico en un convento que mandó edificar para la orden de los capuchinos (una rama de los franciscanos) que el rey tenía en mucha estima, en los montes de El Pardo, que eran propiedad real y así, un viernes del mes de marzo del año 1615, un impresionante cortejo acompañó la imagen desde el Palacio Real de Madrid hasta aquí.

Cristo de El Pardo

Más adelante  su ubicación cambió al construirse un nuevo convento, más en la cumbre para solucionar el imprescindible problema del agua, con un gran aljibe.  El nuevo convento, que es el que ahora contemplamos, se inició veinticinco años después bajo el reinado de Felipe IV (Valladolid,1605-Madrid, 1665) que fue  rey desde 1621  y que se inauguró en 1650.

El Cristo de El Pardo.
Fuente adosada al muro junto a la entrada del convento.

En cuanto a la capilla donde se encuentra el Cristo también ha experimentado distintas ubicaciones dentro del convento. La tercera y actual lo fue por iniciativa de Fernando VII que se la encargó a su  arquitecto Isidro González Velázquez, (1765-1840)  que construyó una capilla de planta octogonal y estilo neoclásico.

Cristo de El Pardo
La urna es obra de Félix Granda en su taller de Arte Granda en 1940

En varias ocasiones hubo de abandonar la imagen su silencioso retiro. La primera cuando la invasión napoleónica (muchísimas otras obras de arte fueron saqueadas), después al ser exclaustrados los frailes y por último durante la guerra civil. En todas estas ocasiones el Cristo fue protegido y escondido sucesivamente en la iglesia del pueblo, en el Palacio Real de Madrid, en San Francisco el Grande y en los sótanos del Museo del Prado de Madrid.

A la salida del convento y siguiendo unos metros más, llegamos hasta la cima de la colina donde se alza una torre vigia de toda esta riqueza forestal, y  podemos admirar unas bellas vistas y vislumbrar a lo lejos el embalse del Pardo.

Cristo de El Pardo

Cristo de El Pardo

Cristo de El Pardo

El suave descenso es una delicia

Cristo de El Pardo

con la bella perspectiva del Palacio que otro dia visitaremos

Cristo de El Pardo

Y de la sierra al fondo

Cristo de El Pardo

y volvemos a cruzar el río Manzanares por el puente de Capuchinos que en 1772 construyó el gran Sabatini para evitar las crecidas del río que hoy día, desde la constrrucción del embalse en 1970, ya no es el que era…Este puente tampoco  tiene ya  que ver con el de Sabatini que, entre otras cosas, tenía seis ojos en lugar de tres y que se construyó en 1961.

Cristo de El Pardo. Puente de Capuchinos

Y con pena llegamos otra vez a la parada de los autobuses que, o bien nos dejarán en la Moncloa o en el Hospital de la Paz.

Cristo de El PardoPero es seguro que vamos a volver porque queda mucho por ver.

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